Thursday, 16 December 2010

Yo tenía una parcela

(Publicado en el Diario Sur de Málaga, el 14 de Octubre de 2010 ).

Confieso que barajé la idea de adquirir una granja en África, pero la descarté rápidamente. Decidí hacerme con unos terrenos muy bien situados en un precioso pueblo malagueño y en 2004 comencé a comercializar las viviendas que tenía pensado construir en ellos. En poco tiempo, logré encontrar compradores para las cien viviendas que proyectaba, recibiendo de cada uno alrededor de cuarenta mil euros, además de conseguir un préstamo hipotecario por importe de dos millones de euros.

En 2007, pensé que ya iba siendo hora de solicitar licencia de obras, de modo que presenté alguna documentación en el Ayuntamiento; sin embargo, me pedían que la completara y yo no atiné a hacerlo. Creo recordar que me requerían para que concretara si las viviendas iban a ser de protección oficial o no. Parece que el proyecto que les entregué estaba un poco confuso en este punto; no sé qué me pasa, siempre me lío con este concepto. No atendí los requerimientos que me hicieron y el procedimiento caducó por dos veces, sin llegar a obtener la licencia de obras en ningún momento.

Como llevo más de cinco años sin presentar cuentas anuales al Registro Mercantil, el señor registrador no me permite publicar actos de mi empresa, entre ellos, el cambio de domicilio. De modo que, cuando abandoné mi oficina en el centro de Málaga y me trasladé, primero a Vélez-Málaga y después a Torre del Mar, algunos compradores se pusieron nerviosos porque no me localizaban y yo olvidé comunicarles mis traslados. No es para tanto, digo yo, sólo tenían que moverse un poco.

También se me olvidó asegurar el dinero y depositarlo en cuenta especial. Se me pasó cumplir esa ley que establece la obligatoriedad de garantizar la devolución del dinero que recibo mientras construyo las viviendas, por si no llego a terminarlas y tengo que devolver a los compradores los cuatro millones de euros que me pagaron. Lamentablemente, no he construido las viviendas ni he devuelto las cantidades que recibí.

Lo cierto es que la crisis me ha hecho mucho daño y, además, las obras de urbanización del sector en el que está situada mi parcela fueron muy complejas y costosas. Tuve muchos gastos y como no llevo contabilidad ni presento cuentas anuales desde 2004, tampoco tengo muy claro cuáles han sido esos gastos, no creo que nadie me pida que los justifique.

Yo siempre he querido cumplir con mis obligaciones fiscales pero, todavía no sé por qué, Hacienda me embargó mi linda parcela de Vélez Málaga; resultó que les debía cuatro millones de euros. Además, el banco que me dio la hipoteca se enfadó un poco conmigo porque no hacía frente a los pagos, así que pensé que podíamos llegar a una solución satisfactoria para todos: podría venderle mi parcela a alguna empresa de su grupo y con el precio pagar a Hacienda. Aceptaron y así lo hice en 2008, sin comunicarlo a los adquirentes de las viviendas.

Sin embargo, algunos compradores intransigentes me denunciaron a mediados de 2008. A unos cuantos les propuse un acuerdo, por si no les importaba renunciar a sus derechos y dejar que les pagara cómo y cuándo me diera la gana; a otros sencillamente los ignoré.

Debo decir que este asunto no me preocupaba mucho. Todos los compradores son unos inversionistas especuladores, alguno hasta se ha comprado otra vivienda en lugar de esperar a que yo termine la que le prometí. No comprendo por qué tienen tanta prisa en tener una casa, podían haber seguido esperando y posponer la boda o el nacimiento de sus hijos un poco más.

Como llevo la razón, el fiscal estuvo totalmente de acuerdo conmigo: sólo he incumplido el contrato, pero no he cometido ningún delito. Afortunadamente, el juez también ha coincidido con nosotros. Sí, es cierto, no he construido las casas ni he devuelto el dinero, que nadie sabe dónde está pero no he delinquido. Ahora, si quieren, tal como los jueces les han sugerido, me pueden poner una demanda pero no creo que llegue a nada, tengo la empresa vacía y embargada. Creo que al final no me ha salido tan mal el negocio en Vélez-Málaga, estoy convencido de que en África lo hubiera pasado peor y hubiera sudado más, aunque sólo hubiera sido por el calor.

(La arriba firmante nunca tuvo una parcela en Vélez -Málaga, fue un promotor malagueño quien la tuvo, la usó, la enajenó y la dejó de tener, tal y como acaba de narrarse. El mismo promotor sigue sin dar cuenta de qué ha hecho con el dinero que cien familias le entregaron hace seis años para que les construyera una vivienda. La repetida circunstancia no parece inquietar ni interesar a algunos jueces y fiscales, sólo inquieta a aquéllos que perdieron su dinero en una parcela en Vélez -Málaga).

Wednesday, 21 April 2010

Nadie dijo que fuera fácil.

(Publicado en el Diario Sur de Málaga, el 20 de Abril de 2010 ).

Una parejita joven con planes de futuro o una pareja no tan joven con planes de jubilación ha podido firmar un contrato de compraventa con Aifos. Y es probable que tres, cuatro o cinco años después, la pareja no haya recibido aún la vivienda prometida, ni tampoco le haya sido devuelto el dinero que abonó. Quizá dicha vivienda no está terminada, no se ha comenzado a construir o no existe desde el punto de vista legal; es posible que la licencia de obras esté suspendida o impugnada en los Juzgados, o puede que la promoción sea un complejo hotelero inacabado en lugar de un edificio de viviendas comunes, corrientes y concluidas. Seguramente, Aifos no prestó las garantías exigidas por el ordenamiento jurídico, para asegurar la devolución de las cantidades pagadas por los adquirentes en el caso de que la repetida vivienda no se llegara a terminar y entregar legalmente.

La breve hipótesis aquí expuesta es la penosa realidad a la que se enfrentan miles de compradores de Aifos, inmersos en el gigantesco concurso de acreedores de esta promotora. Agotados y desilusionados, sin casa y sin dinero, esperan que la Justicia les socorra y les ayude a enfrentar y solucionar una situación lamentable que, en muchos supuestos, les ha llevado a paralizar sus vidas, sacrificar sus sueños y endeudarse indefinidamente para poder adquirir otra vivienda, ante la actitud de la promotora.

La Justicia, hermana pequeña en la «gran familia», es siempre la última en entrar al baño. Con paciencia y resignación, alberga aún la esperanza de que se apliquen los medios materiales y personales suficientes para cerrar el grifo que más cuesta cerrar, el de la bañera. A veces, ese grifo continúa abierto durante horas y el suelo se llena de agua, pocos se alarman por ello. Y en ese momento la espera concluye: el comprador y la Justicia se ahogan sin remedio.

Controlar el agua no es sencillo, tampoco es fácil revisar miles de contratos de compraventa, fechas previstas de entrega, estado y circunstancias concretas de licencias de obras y licencias de primera ocupación de decenas de promociones inmobiliarias, determinar dónde fueron a parar los millones de euros abonados por los compradores y qué sucedió con el IVA que éstos pagaron a Aifos (especialmente, con el IVA exigido de forma anticipada e improcedente por la promotora, que les obligaba a hacer efectivo el importe correspondiente al IVA de una hipoteca en la que aún no se habían subrogado).

Es cierto, no es una tarea fácil pero nadie dijo que lo fuera. No recuerdo que ningún profesor, catedrático, notario, fiscal, juez, abogado, inspector de hacienda, político, funcionario o cualquier otro, de los que recibí charlas o lecciones en la facultad, se me acercara por entonces y me dijera: «Patricia, no tengas cuidado y deja descansar la responsabilidad y la preocupación, el día que ejerzas de abogada todo será extremadamente lógico y sencillo. Así, cuando tengas razón, se te dará, cuando tu cliente haya sido estafado y engañado, será auxiliado y respaldado por todos nosotros y se le compensará debidamente a la mayor brevedad. Además, te prometo que todos colaboraremos de forma muy activa para que las irregularidades e ilegalidades sean identificadas, evitadas, perseguidas y despreciadas con empatía, dedicación y ahínco». Confieso que hace ya bastantes años que dejé la facultad, pero mi memoria siempre ha sido excelente y no me consta que nadie me dijera a mí o alguno de mis compañeros algo semejante.

Es un hecho que hacer Justicia requiere tiempo y esfuerzo, y en numerosas ocasiones, sufrimiento. Todos los que participamos en su consecución, sabemos bien el tiempo y el esfuerzo que nos reclama; y los compradores, que además han perdido el dinero y, a menudo, la salud, conocen perfectamente cómo se sufre en estas condiciones. Pero nosotros estamos aquí exactamente para esto, ese es precisamente nuestro trabajo, esa debería ser nuestra vocación -sin vocación, triste e insoportable sería nuestra labor-; con un tanto de sentido común y otro tanto de ayuda mutua, la empresa no resultará más pesada de lo razonable, no rozará la heroicidad ni será aparente e inútil.

Por todo ello, algunos aún nos preguntamos: ¿dónde están las cantidades pagadas por los compradores?, ¿son legales todas las promociones y sus licencias?, ¿qué parte del dinero que Aifos mantiene en los bancos está depositada en cuentas especiales?, ¿qué ha pasado con el IVA abonado por los adquirentes?, ¿se considerarán los cientos de litigios contenciosos y penales en trámite, para determinar resoluciones de contratos, devoluciones e indemnizaciones a favor de los compradores?, ¿conseguiremos una respuesta adecuada y exacta para todas estas preguntas o el agua seguirá su camino y acabará cayendo por el balcón?. Es de Justicia que todos nos levantemos las mangas de la camisa, recojamos el agua con cubos y, si es preciso, nos mojemos, todos.

Thursday, 25 February 2010

Aifos insolvency administrator´s report

According to the Spanish Insolvency Act, the insolvency administrators´ report will show the company´s accountancy, a view over its accounts and a list of assets and rights, with a clear mention regarding its kind and burdens.

Bearing in mind the number of "supposed to be-finished promotions" or "under-work promotions" relating to Aifos, it is surprising the report does not include any point about the high amounts of money paid by thousands of buyers in those promotions.

Aifos insolvency administrators´give a list of Aifos´rights, with the figure of 1.196.017 euros in cash and current accounts, but they do not stated how much of that money is money paid by buyers and deposited in special accounts, as Law requires. No explanation in the report about any bank guarantees over that money paid by purchasers, according to Law, and what happen with the money paid in advance as VAT.

No easy to understand why those matter of clear economic even criminal consequences have not been written in the report, while nearly all the buyers´ credit has been considered by the administrators as "conditional credits" from contracts which are suitable to be fullfilled by Aifos. That is not logic whether we remember that the administrators know many Aifos´ promotions are stopped, building license are being investigated by administrative and criminal courts, which has nothing to do with the possibility of Aifos fullfilling the purchasing contracts.

It is essential that administrators correct these lack of info and details, checking ALL purchasing contracts, its legality and all promotions legality, confirm the money paid is in that special currents accounts and the bank guarantees over it are in place and the VAT has been delivered to Tax Authorities. We know that is a massive task but not carry it out will be deal with Aifos´ insolvency ignoring the buyers and keeping a false view of Aifos accountancy.