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Entre compañeros...

Todos los que trabajamos, de una u otra forma, con el Derecho y de cara al público somos compañeros: los administradores de fincas, asesores fiscales, abogados, contables, oficiales de notaría, procuradores, sus ayudantes, auxiliares y habilitados... todos somos, más o menos, compañeros.

Hace  ya algunos años contactó conmigo un administrador de fincas, la comunidad de un edificio que estaba gestionando necesitaba un abogado especialista en reclamaciones contra promotoras y le habían recomendado mis servicios. La promotora construyó el edificio olvidándose de un acceso practicable al garaje, después de algunas negociaciones con los vecinos, se alcanzó un acuerdo, plasmado por escrito, que resultó incumplido por la promotora y los vecinos estaban decididos a demandar, para lo que  me contrataron. Estudié el asunto, planteé la demanda y, poco después de que le fuera notificada a la otra parte, ésta contactó con nosotros, cumplió lo pactado y abonó las costas devengadas hasta entonces. 

Fuente foto: pixabay.com
Semanas más tarde, el administrador de fincas, compañero, me llamó de nuevo: el edificio mostraba serias deficiencias en algunos elementos privativos y graves humedades y filtraciones en el sótano, los vecinos querían conocer los derechos que les asistían  y las acciones que podían tomar. Para informarles puntualmente de tales extremos, se convocó una junta extraordinaria, de asistencia bastante aceptable, en la que les expliqué las posibles vías para reclamar y sus costes. Comunicar cuestiones jurídicas a los grupos es, a menudo, más complicado que trasladar a un único cliente tus consideraciones sobre su asunto: se hacen corrillos, las voces se mezclan, las preguntas y los comentarios saltan al escenario, entrecortando las palabras del resto y las experiencias vitales de cada cual acaban siendo parte de la conversación, muy especialmente, en cuanto a los asuntos económicos se refiere. 

Confieso que, en un momento de mi intervención, salpicada por las intervenciones espontáneas de los propios vecinos, llegué a encontrarme un tanto perdida, no en cuanto a lo que explicaba, sino en cuanto a las dudas y cuestiones que los asistentes iban manifestando en cascada. Y en ese punto, el administrador de la comunidad, mi compañero, conocedor de las inquietudes de cualquier vecino en general y de los que teníamos en la reunión en particular, terció en las exposiciones de unos y otros, aunando argumentos y concretando factores a tener en cuenta, dando paso a las preguntas y a mis respuestas de forma fluida y clara. Así, la reunión concluyó con una postura informada y compacta de todos los vecinos y la decisión de demandar a la promotora. Actualmente, nos encontramos a la espera de resolución del recurso de apelación que interpuso la demandada, una vez logramos ganar la sentencia de primera instancia. Confiamos en que dicha sentencia sea confirmada en apelación.

Los compañeros son estrictamente nuestros colegas letrados, eso nos dicen, pero no es del todo cierto. Compañero también es el que hace equipo contigo, tenga la profesión o título que tenga o no, con él puedes estar seguro, tanto como puede estar él mismo en tu compañía pues verdad es que llegarás lejos marchando solo, pero más lejos aún si lo haces acompañado. 

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